10 Ago

08 Improvisar y crear

Programa radiofónico  nº 8 de “Sonido y Oído”, realizado por Fernando Palacios para Radio Clásica de RNE en el año 1991/92.

PODCAST disponible aquí

¿Qué diferencias hay entre una improvisación y una composición? ¿Y entre el acto de improvisar y de crear una obra? Ayudados por las opiniones de algunos expertos y por las músicas de improvisadores avezados, intentamos aclarar la relación entre ambas maneras de enfrentarse a la música.

♫ Esto que suena ¿qué os parece? ¿es una música improvisada, o los intérpretes tocan algo que ya estaba fijado? ♫ Este pianista, ¿está componiendo sobre la marcha, o lo que suena está escrito de una manera exacta? ♫ ¿Improvisan, o ejecutan una música que ya existía? ♫ Estos intérpretes ¿hacen lo que les parece en ese momento, o lo que está escrito por un compositor? ♫ Esta música que oís ¿se puede improvisar? ♫

¿Qué diferencias hay entre una improvisación y una composición? ¿Entre el acto de improvisar y el de interpretar una obra? En algunos casos las diferencias son muchas; en otros, apenas hay. De esto trata hoy nuestro programa, de IMPROVISAR Y CREAR.

 ♫ Ésta es la primera de las músicas que ha sonado en nuestro programa. Es de una pequeña isla que hay en Indonesia llamada Bali. Allí la música es así. Casi todos los instrumentos son de percusión y forman orquestas que se llaman Gamelán. No hay improvisación. Las composiciones se trabajan en muchos ensayos y los músicos y los oyentes (los que asisten a los ensayos), aportan ideas nuevas sobre una base: se quita, se añade, se agregan variaciones, se prueban nuevos timbres… Pero una vez que todo está decidido y ensayado queda fijo. Ya ha tenido lugar el acto de creación ♫

Los balineses no tienen mucho respeto a la fidelidad de un original. Cuando se aprenden una pieza nueva, cada músico puede hacer modificaciones; o sea, cada pieza tiene tantas formas como gamelanes (orquestas) haya que la toquen. El placer reside en inventar variaciones y ornamentos durante los ensayos. Gozan con la creación y no les importa demasiado el producto terminado. La obra acabada puede desaparecer una vez que los músicos se cansan de ella. Y nadie la llora. Hay un cambio constante, una música que se transforma permanentemente pero sin progreso. A lo mejor lo que inventan se hizo en épocas anteriores y después se perdió, se olvidó. Tienen un concepto del tiempo circular y no lineal ♫

♫ La segunda música es una cadencia de un concierto para piano y orquesta de Mozart, el 23. Antes de terminar el primer tiempo de la obra, por entonces se dejaba que el intérprete, que solía ser el compositor también, improvisara sólo con su instrumento un ratillo. Era el momento de gran lucimiento para el intérprete. Esto que oís pudo haber sido improvisado en sus tiempos ♫

♫ Esta es la música que ha aparecido en tercer lugar. Es el grupo Art Ensemble of Chicago, un grupo de jazz contemporáneo que en este instante está en una improvisación completamente libre; hacen lo que les da la gana. Pero eso sí, se escuchan e intentan entre todos hacer música estupenda ♫

♫ Esta es música contemporánea, la cuarta de nuestro programa. Parece improvisada, y sin embargo no lo es. Ligeti, su autor, la escribió hace treinta años enterita, sin dejar margen a la improvisación. Otros compositores de su quinta hicieron lo contrario, es decir, dejaron que el intérprete en un momento dado pudiera improvisar. Pero en esta obra no, no, no; está todo escrito♫

♫ La última música de nuestra presentación pertenece al gran Juan Sebastián Bach. El rey Federico II en un encuentro que tuvo con el maestro, con Bach, le pidió que le hiciera al instante una fuga sobre una melodía dificilísima que se le había ocurrido. Bach le improvisó una fuga a tres voces sin rechistar ¡ahí queda eso! Mejor dicho, ¡aquí queda esto! Lo improvisó Bach en un periquete, luego lo escribió, y ahora lo tocan tal y cómo está escrito estos intérpretes ♫

Una vez contestadas las cinco preguntas de la presentación, vamos a meditar un poco sobre esto. Si componer es inventar música, improvisar es hacer dos cosas simultáneamente: inventar música e interpretarla, todo a la vez.

♫ Hay músicas que se escriben y después se interpretan justamente como están escritas ♫ Otras músicas ya existen y nos sirven para improvisar sobre ellas ♫ Y otras, directamente se improvisan al instante ♫

La pedagoga Violeta Hemsy de Gainza tiene un magnífico libro titulado “La improvisación musical”.  Ella la define así: “Toda ejecución musical instantánea producida por un individuo o grupo. Improvisación se llama tanto a la actividad de improvisar como al resultado, a la pieza improvisada”.

También explica lo siguiente: “En la conducta musical del hombre hay dos tendencias: imitar y crear. La improvisación es un juego que permite al músico, según en cada caso, las dos cosas: imitar, reproducir, interpretar por una parte,  y explorar, inventar y crear por otra”.

Improvisar música debe ser como hablar con naturalidad. Interpretar música, siguiendo la misma comparación es recitar poesía, declamar un texto o una obra de teatro ♫ La improvisación es música que no se escribe. Se compone instantáneamente, sobre la marcha. Es un medio de expresión sobre un instrumento ♫

La improvisación se encuentra en la base de una gran parte de la creación musical. A veces el compositor empieza improvisando. Después va limpiando, limando por aquí, por allá, hasta que queda algo acabado, meditado. Cada obra clásica tiene un poco de todo. No hay que olvidar que algunos famosos compositores fueron grandes improvisadores como Bach, Mozart, Beethoven,  Liszt, César  Franck,  Fauré, etc… ¿Quién puede asegurar que Bach, que el gran Juan Sebastián Bach no escribió esta monumental “Fantasía en  Sol  menor”  después de haberla improvisado de un tirón? ♫ Da  una sensación de libertad tal que cuesta pensar que sea música escrita ♫

♫ Hay otros motores de la creación que no son la improvisación, cómo este que describe Stravinsky en su libro “Poética Musical”: “Cuando estoy componiendo tropiezo a menudo con algo inesperado. Este elemento inesperado me choca, lo noto. A veces le extraigo provecho” ♫

La facultad de crear nunca se nos da sola. Va acompañada del don de la observación. El  verdadero creador se conoce en que encuentra siempre en derredor, en las cosas más pequeñas y humildes, encuentra elementos dignos de ser notados ♫

“Primero fue la palabra. Su corazón se estremeció ante el fulgor de la palabra y su mente fue lanzada a esa dimensión sin límites en la que todo es posible. Las improvisadas combinaciones, los juegos atrevidos con infinidad de verbos, adjetivos y nombres que acudían a la llamada de la palabra única. Frases inexplicables, frases hermosas, se hacían a sí mismas dirigidas por una misteriosa ley de afinidades y discrepancias, formando un conjunto luminoso cuya finalidad parecía ser la belleza de las formas y el encanto del sonido. Pero la idea que una sola palabra quería expresar se había perdido en aquella espléndida manifestación de posibilidades armónicas. Para recuperarla, uno ha de abandonar la región del  porque sí y someterse al orden y la coherencia. Con gran dificultad, casi con sufrimiento, y utilizando lo que su memoria pudo recuperar de aquel juego improvisado, ordenó, controló y midió, imponiendo al todo un ritmo preconcebido. Cuando por fin  creyó que había concluido su obra, se sintió feliz. Lo escrito  expresaba con bastante fidelidad lo que él quería decir. Aquello era inteligible y coherente. Tenía fuerza y era bello. Lo leyó de  nuevo buscando la palabra que había conmovido su corazón sin encontrarla. La había olvidado. A veces ocurren estas cosas”.

♫ Ahora queridos amigos, vamos a pasar a observar diferentes improvisaciones ♫ Estamos en la India, aquí no existe la creación sobre el papel. La música se improvisa en el momento mismo de la ejecución, ateniéndose a unas bases, claro.  Aquí los intérpretes son los compositores. Para sus  improvisaciones recurren a esquemas conocidos melódicos y rítmicos. Sobre ellos realizan nuevas variaciones modificando y ampliando la  base ♫

♫ ¿Oís  esta música religiosa de Paquistán? A veces cantan todos juntos. Otras improvisan de  uno en uno ♫ En este contrapunteo, dos venezolanos del llano improvisan melodías y textos, llevando una conversación sobre un endiablado ritmo ♫ En algunas piezas de rock hay momentos que se guardan para la improvisación ♫

Antonio Molina  improvisa melismas, o sea melodías sin letra, detrás de cada frase musical ♫

Esto parece una improvisación ♫ Y no lo es ♫ La música popular irlandesa se transmite de boca a boca y se toca así, siempre igual; ¡bueno!, casi igual ♫

 ♫ Hay quien toca famosas composiciones modificando parte de la melodía y  del ritmo y añade pequeñas frases musicales improvisadas ♫

Y  llegamos a una música en la que todos podemos improvisar, todos. Los que sabéis más y menos, los que tenéis mayor o menor experiencia. Todos podemos  hacerlo porque este tipo de música tiene una base armónica clarísima: son doce compases que siempre se repiten de la misma  manera. Y sobre ella, sobre esa manera, que es tradicional, se puede improvisar fácil y  gratificantemente ♫

Es  el blues ♫.  John  Lee Hooker,  el actual patriarca de este estilo, asegura que no necesita componer nada. Se sienta delante de un micrófono y le sale el blues. Cuenta una historia y la canta como si la hubiera vivido ♫

♫ El blues en su evolución muestra muchas caras distintas. Blues con  instrumentos de rock ♫. Blues  rápido con instrumentos del folclore tradicional ♫. Y blues con un  instrumento de la orquesta: la tuba ♫ A este ejemplo le tengo yo especial cariño, lo reconozco. Pertenece a  una pieza del grupo americano ‘Blood, sweet & tears’. La improvisación está intercalada en el centro de  una canción (‘Cuando yo muera’,  se titula). Y esa canción está interpretada en este caso en directo. La tuba hace lo siguiente:

– Hay una especie de preludio. Primero: engancha con el final de la  canción y, además, engancha con fuerza

– Segundo: cae a los graves espectaculares de la tuba y se pone grotesco.

– Tercero: vacila un poco con la escala de blues.

– Y entramos ya en la parte central donde entra el ritmo y le acompaña  el grupo. Es la parte más larga, la gran improvisación.

– Y llegamos a la conclusión. En el quinto punto la tuba se queda sola, el grupo se calla.

– Y el sexto punto, el final, es ya el empalme con lo que seguirá.

Perfecto. Escuchamos esta improvisación de la tuba y con la tuba me voy despidiendo ♫

Mi consejo de hoy es uno solo: improvisad blues siempre que podáis. Y si no es blues, lo que sea ♫  El próximo día trataremos de NIGHT & DAY, o sea, de noches y días ♫

Hasta entonces, adiós y adiós.

© Fernando Palacios

Fernando Palacios - P1170518

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