Fernando Palacios, el arte de escuchar

TUVE TUBA POR UN TUBO (grupo de metales) (1998)

Cuento musical semiescénico para dos intérpretes de tuba, cuatro trombonistas, un batería y un narrador

Encargo del Centro para la Difusión de la Música Contemporánea
Estrenada en el 14º Festival Internacional de Música Contemporánea de Alicante, el 24 de septiembre de 1998.

PARTES DE LA OBRA

Introducción 1ª – Fanfarrias y llamadas
Introducción 2ª – Crónica del día
Escena 1ª – Los espontáneos hacen la música
Escena 2ª – El teatro revive
Escena 3ª – El sueño de Miguel
Escena 4ª – Solo, canon y trabalenguas.

PIEZAS MUSICALES

1º –  Fanfarria – sexteto y percusión, fuera de escena
2º –  Balada – sexteto y percusión, fuera de escena
3º –  El motor – 4 trb. y batería, en escena.
4º –  Bostezo – 4 trombones, fuera de escena.
5º –  Parodia – caracolas, fuera de escena.
6º –  Caos – 4 trombones atacando al público.
7º –  El sueño de Miguel – 2 tubas, 2 mimos y recitador
8º –  Solo – tuba
9º –  Cánones – tutti y público
10º – Trabalenguas – tutti
11º – Efecto lejano – caracolas

El nacimiento de esta obra se produce por la azarosa carambola de tres proposiciones entre amigos. Para hablar de la primera nos remitiremos al verano del 93. Concretamente nos detendremos en el avión que nos lleva a unos cuantos profesores a impartir un curso de educación musical al Orff Institut de Salzburgo. Es Sofía López-Ibor, compañera de asiento, quien, aprovechando los meandros de una conversación trivial me hizo la siguiente sugerencia: “¿Por qué no compones un canon en un compás raro para enseñarlo en mi clase?” Puse manos a la obra allí mismo y al rato le dediqué un canon a 5/8, con tres entradas, que titulé Tuve tubos por un tubo (su curso tenía como tema “los tubos”). Al final se demostró que era algo difícil para montar en una clase y allí quedó, más o menos olvidado.

Cuatro años después, Miguel Moreno, tubista y animador constante del homogéneo panorama musical madrileño, me llamó por teléfono para hacerme una segunda proposición, similar a la primera: “¿Por qué no compones una obra para niños dedicada a mi grupo, The Sir Aligator’s Company?”. La cosa iba tomando forma cuando llegó el tercer “por qué no…”. Éste me tocó hacerlo a mí, y la destinataria fue Consuelo Diez: “¿Por qué no estrenamos una obra para niños en el Festival de Alicante?”… A esta virtual carambola a tres bandas le siguió una operación matemática: si al fruto de estos tres encargos le sumáramos un guión, unos textos, unos meses de trabajo y un montón de cambios, variaciones, desarrollos y juegos, nos podría dar como sumando un cuento musical semi-representado que se estrenaría hoy. Pues exactamente eso es lo que ha ocurrido. El germen de toda la música de ‘Tuve tuba por un tubo’ es, por tanto, aquel canon que, tomando distintas apariencias (violenta y guerrera, triste y ensoñadora…), cierra ese largo viaje que empezó hace cinco años en un avión y concluye ahora en un teatro. Gracias, por tanto, a esos tres amigos que han puesto su confianza al alcance de mi corto ingenio.

Es éste un espectáculo elemental, participativo y didáctico donde se buscan relaciones entre sonido, movimiento, lenguaje y dramatización. Los músicos son los protagonistas de la historia: todos ellos salen y entran, se mezclan con el público, gesticulan y se mueven en coreografías muy simples; de esta manera se establece un juego teatral con el rito del concierto, con la pasividad-actividad del público, con la paradoja del escenario, con los tiempos presente, pasado y futuro… Otro de los objetivos prioritarios de esta obra es contribuir a conformar un repertorio de obras que introduzcan a niños y profesores en la estética sonora de nuestro tiempo. Creo que es una tarea esencial educar la sensibilidad de “todos” los públicos de hoy hacia sonidos y músicas actuales; y, ¿qué mejor que hacerlo a través de obras musicales concretas que se muestren con meticulosos tratamientos didácticos, sin por ello descafeinar sus lenguajes expresivos?. Partiendo de este principio, Tuve tuba… utiliza procedimientos compositivos que van desde el puro y simple efecto sonoro, hasta la aleatoriedad, contrapuntos tonales y atonales, polirritmias variadas, ritmos de jazz, solos virtuosísticos, improvisaciones, cánones y piezas de estructuras simples y complejas… un cosmos musical que se muestra engarzado por el hilo de un cuento que, obviamente, no contamos para no despachurrar sus intríngulis.

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