11 Ago

32 Todos los fuegos. El fuego

Programa radiofónico nº 32 de “Sonido y Oído”, realizado por Fernando Palacios para Radio Clásica de RNE en el año 1991/92.

PODCAST disponible aquí

Una selección musical tomando como centro el elemento más luminoso, caluroso y mágico de cuantos hay. Personajes íntimamente ligados al fuego desfilan por aquí: Prometeo, Orfeo, Fausto, Juana de Arco… Y, por supuesto, un repaso a los fuegos musicales.

Roland tantea en la mesa baja hasta encontrar cigarrillos, pone uno en los labios de Sonia, acerca el suyo y los enciende al mismo tiempo. Se miran apenas, somnolientos, y Roland agita el fósforo y lo posa en la mesa donde en alguna parte hay un cenicero. Sonia es la primera en adormecerse y él le quita muy despacio el cigarrillo de la boca, lo junta con el suyo y los abandona en la mesa, resbalando contra Sonia en un sueño pesado y sin imágenes. El pañuelo de gasa arde sin llama al borde del cenicero, chamuscándose lentamente, cae sobre la alfombra junto al montón de ropas y una copa de coñac. ♫

Algo más tarde, Sonia grita queriendo desatarse del abrazo ardiente que la envuelve desde el sueño, y su primer alarido se confunde con el de Roland que inútilmente quiere enderezarse, ahogado por el humo negro. Todavía gritan, cada vez más débilmente, cuando el carro de bomberos entra a toda máquina por la calle atestada de curiosos. “Es en el décimo piso”, dice el teniente. “Va a ser duro, hay viento del norte. Vamos”.

Así termina un estupendo cuento del escritor argentino Julio Cortázar que se llama Todos los fuegos, el fuego. Nuestro programa de hoy toma el título de este cuento porque va a tratar del elemento más luminoso, caluroso y mágico de cuantos hay. Hoy disfrutaremos de la compañía de TODOS LOS FUEGOS, EL FUEGO. ♫

Cuenta la mitología griega que en la antigüedad sólo conocían el fuego los dioses, pero un titán llamado Prometeo lo robó, lo metió en un bastón hueco y lo entregó a los hombres. Y además, de propina, también entregó a la humanidad la cultura, que no es paja. Por esta razón los dioses le castigaron. Esta historia ha sido muchas veces contada por escritores y puesta en música por compositores como Beethoven, Hugo Wolf, Schubert, y Scriabin. Precisamente de este último, de Alexander Scriabin es la obra que estamos escuchando: Prometeo, poema del fuego. ♫

El compositor alemán Ricardo Wagner utilizó muchísimo el fuego en su monumental obra El anillo del Nibelungo, basada en la mitología nórdica. Cada vez que Wotan, el dios supremo, necesita fuego se lo pide a Loge, que es naturalmente el dios del fuego. Las llamaradas son descritas así por la orquesta  ♫. Al final de este gran drama de diecisiete horas que es El anillo del Nibelungo, la heroína, llamada Brunilda, se tira con su caballo al fuego donde está su amado Sigfrido. El fuego crece hasta que destruye toda la ciudad de los dioses  ♫. Este es el final de El anillo del Nibelungo  .

Seguramente uno de los fuegos que más tinta ha hecho y hace correr es el que viene en la Biblia como fuego eterno, o sea, aquello que se ha dado en llamar infierno. Así lo describe Listz en su Sinfonía Dante  ♫. Algunos de los personajes más famosos de la literatura y de la música han pasado por el infierno. Orfeo, sin ir más lejos, acudió a buscar a su desaparecida Eurídice para devolverla al mundo de los vivos  ♫.

Cientos de compositores han hecho música sobre la historia de Orfeo. Entre ellos Monteverdi, Gluck, Stravinsky, y un graciosísimo compositor de operetas llamado Offenbach, que hizo una sátira sobre esta historia llamada Orfeo en los infiernos. Esta es su música  ♫.

Otro famoso personaje que fue a parar a los fuegos del infierno por vender su alma al diablo fue Fausto, otra historia muy querida por los compositores románticos. Schubert, Schumann, Wagner, Listz, Gounod, y por su puesto Berlioz, que le dedicó una gran ópera llamada La condenación de Fausto  ♫.

Aparte de mitologías y leyendas, lo que sí es cierto es que hombres y mujeres hemos buscado siempre el fuego para calentarnos cuando hace frío, iluminarnos en la oscuridad. Nos viene de perlas para cocinar, esterilizar las cosas, secarlas, moldear los objetos y para solucionarnos un sinfín de necesidades. Una película del director francés Jean Jacques Annaud  titulada En busca del fuego trata de eso, de como una tribu de la prehistoria pierde el fuego que tanto les había costado conseguir y, al no saber cómo hacerlo, tienen que mandar una comisión en busca del fuego. Su banda sonora suena así  ♫.

Pues si, el fuego es algo fundamental. Además de sus importantes aplicaciones, el fuego es utilizado también en todo el mundo como algo sagrado y mágico. Por estas razones se mantiene encendido perpetuamente en los templos. Incluso en algunos ritos se pasa el fuego de vela a vela para mantener su significado sagrado  ♫.

Tampoco debemos olvidar que el fuego se utilizó de una manera terrible y macabra para purificar las almas de los que, en tiempos pasados, eran considerados herejes y brujos por la Inquisición. Juana de Arco, la famosa heroína francesa, fue una de las víctimas. Murió en la hoguera  ♫. Honegger, compositor de nuestro siglo, compuso una ópera preciosa sobre esta historia que tituló Juana de Arco en la hoguera  ♫.

En países del Pacífico y en la India se practica la incineración, que es la destrucción de los cadáveres por el fuego, para que el alma se purifique, se libere del cuerpo y ascienda al cielo. En Benarés, ciudad santa de la India, después de la cremación se esparcen las cenizas por el río sagrado que pasa por allí mismo: es el Ganges  ♫.

Pero dejémonos de estas truculencias y consideremos el fuego como arte, o sea, como algo que puede ser modificado por nosotros para conseguir belleza. Ya sabéis a qué me refiero, a los fuegos artificiales  ♫. Esta música la compuso Händel para acompañar una sesión real de fuegos artificiales  ♫.

Si Händel hizo esta espléndida música para ambientar las sesiones de fuegos del rey, Debussy tiempo después simplemente los describe con el piano en uno de sus Preludios  ♫.

Una de las grandes apoteosis del fuego como fiesta se celebra en Valencia; son sus célebres Fallas  ♫. Ya en el siglo XVI, en la noche del día de San José, los carpinteros valencianos hacían grandes hogueras a las que tiraban al final un muñeco. El espectáculo fue evolucionando hasta llegar al derroche de ingenio escultórico que, en breves minutos, es pasto de las llamas al son de este pasodoble  ♫.

No siempre se quema solo lo que se quiere (como ocurre en las Fallas), a veces domina el propio fuego: una simple chispa, un cigarro mal apagado, un cable de la luz, una brasa, un rayo de sol que pasa por una botella o un loco pirómano y, de repente, el fuego se hace dueño de la situación y se produce un incendio  ♫.

Si alguien ha vivido o ha visto un incendio alguna vez se habrá dado cuenta de que es algo terrible. El fuego con su fuerza devastadora es capaz de aniquilar todo lo que se le pone por delante. Los incendios se han comido bibliotecas donde se guardaban libros que contenían todos los conocimientos de una época, como ocurrió en Alejandría. Se ha comido Museos con obras únicas, puertos enteros, bosques… hasta ciudades, como Roma, Londres, Lisboa o Santander, han sucumbido a sus llamas  ♫.

¿Recordáis el final de la película Rebeca de Hitchcock con la pérfida ama de llaves dentro de la casa incendiada por ella misma?  ♫ ¿Y El coloso en llamas con toda una ciudad intentando sofocarlo?  ♫ ¿Y la escena de El nombre de la Rosa con una increíble y monumental biblioteca pasto de las llamas?  ♫  En fin, los incendios son un mal que todos debemos intentar evitar. No hay que dejarlo todo a los bomberos  ♫.

En música no solamente hay los fuegos que habéis oído en este programa, ¡hay muchos más! Por ejemplo, tenemos la ensalada de Mateo Flecha que se titula así: El fuego  ♫. También aparece el fuego en las obras que tratan de los elementos del mundo, como en ésta de Jean-Fèry Rebel  ♫ De las 104 sinfonías que compuso Haydn, hay una que se llama El fuego. ¿Sabéis cuál es? La 59  ♫.

Así mismo, hay una zarzuela de Barbieri que tiene mucho que ver con nuestro tema de hoy, pues se titula  Jugar con fuego  ♫. Hay también una polca de Joseph Strauss que es una Prueba de fuego  ♫. Hay hasta un Ángel de fuego compuesto por Prokofiev  ♫. El pájaro más bailarín, El pájaro de fuego de Stravinsky  ♫.

Un cantante de rock and roll tiene tanto dinamismo que arrasa el escenario  ♫. Es Jerry Lee Lewis, o sea, Bola de fuego  .

La pasión, el entusiasmo, la efusividad y el arrebato, están íntimamente relacionados con el calor, con las llamas, con el fuego. Por eso decimos tantas veces las llamas del amor, la fogosa pasión, o el ardiente corazón. Esta canción de Gesualdo da Venosa, un gran compositor del Renacimiento, se llama así: Arde mi corazón, arde por ti, bien mío  ♫.

Cuando un compositor quiere que el intérprete toque su partitura con pasión, con fuerza, con calor, le escribe en la partitura con fuego. Así empieza el 4º Mov de la Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvorák: es un Allegro con fuoco  .

También hay músicas de fuego en los cigarros, de fuego en los cañones, como el final de la Obertura 1812 de Tchaikovsky, con cañones disparando entre el escándalo de la orquesta y las campanas  ♫.

Bueno, se acabó lo que se daba. Hemos llegado al final. Espero que entre tanto fuego no hayáis salido chamuscados  ♫. Por cierto, ¿podríais añadir a las músicas de fuego que hemos oído hoy todas las que os sabéis? ¡Menuda colección de fuegos!  ♫  Este que estamos oyendo, sin ir más lejos, se titula Fuego en la montaña.

El próximo día, SONIDO Y OÍDO tratará de un fenómeno importantísimo de la música: LA TENSIÓN Y LA RELAJACIÓN  ♫.

El comandante Arévalo puso orden en los mandos  ♫

Nos oímos el próximo día. Adiós y adiós  ♫

© Fernando Palacios

Clave de Sol fuego

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